La involucion presidencial de Mêxico.

viernes, 6 de junio de 2014

Respuestas al Discurso.




























Carlos Fernández-Vega (La Jornada)


De adentro y afuera llegan puntuales respuestas al siempre alegre discurso oficial (México va por el camino correcto), mismas que dan cuenta del creciente grado de credibilidad que otorgan al gobierno peñanietista –en especial al ministro del año– cuando afirma que en adelante las perspectivas económicas son mejores.

De entrada, los especialistas en economía del sector privado (39 grupos de análisis y consultoría económica nacionales y foráneos) de nueva cuenta recortaron su estimación en torno al crecimiento de México durante 2014 (3.01 a 2.77 por ciento; para 2015 de 3.91 a 3.87 por ciento y para 2016 de 4.08 a 4.06 por ciento). Al mismo tiempo, aumentaron la probabilidad de que en alguno de los próximos trimestres se observe una reducción respecto del trimestre previo en el nivel del PIB real ajustado por estacionalidad; es decir, la expectativa de que se registre una tasa negativa.

También redujeron la estimación en torno a la generación de empleo en el sector formal de la economía (de 605 mil a 583 mil) y aumentaron su cálculo sobre la tasa de desocupación abierta (de 4.71 a 4.76 por ciento), de tal suerte que este indicador permanecerá muy por arriba del registrado antes de la crisis del catarrito.

De acuerdo con la encuesta del Banco de México, los citados especialistas consideran que los principales factores que podrían obstaculizar el crecimiento económico de México son, en orden de importancia: los problemas de inseguridad pública (20 por ciento de las respuestas y el de mayor frecuencia por quinto mes consecutivo); la debilidad en el mercado interno (16 por ciento de las respuestas); la debilidad del mercado externo y la economía mundial (14 por ciento de las respuestas); y la incertidumbre sobre la situación económica interna (13 por ciento de las respuestas).

Entre los resultados de tal encuesta destaca que a lo largo del último año las respuestas negativas de los especialistas se duplicaron en lo que a problemas de inseguridad se refiere, al igual a las relativas a la debilidad del mercado interno y a la política fiscal aplicada, mientras que las referidas a la incertidumbre sobre la situación económica interna se multiplicaron por cuatro. En mayo de 2013 dichas respuestas negativas representaron el 27 por ciento del total; en igual mes de 2014 se incrementaron a 60 por ciento. 

Lo anterior, pues, ni de lejos va de la mano de las afirmaciones gubernamentales en el sentido de que México va por el camino correcto y de que en adelante las perspectivas económicas son mejores. Tampoco la lapidaria conclusión del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas: la economía mexicana, sin señales claras de recuperación. Esta organización detalló que “mientras el sector exportador impulsa las manufacturas el consumo interno no logra recuperarse de la desaceleración de la economía y del impacto de la reforma fiscal (que deteriora el poder adquisitivo y la inversión)… no obstante la reactivación del gasto público y las exportaciones, la inversión y el consumo interno siguen mostrando cierta debilidad” (La Jornada, Juan Antonio Zúñiga). Así, muy al estilo de Luis Echeverría, consideró que no tenemos un paquete armado de indicadores para decir que la economía está en recuperación; si bien ya pasó el periodo de atonía, aún no hay dinamismo, es decir, no estamos en picada, pero tampoco en un crecimiento sostenido. 

Ya entrados en gastos y con todo y reformas, a México lo borraron de la lista de los 10 principales países en el índice de confianza para la inversión extranjera directa, de acuerdo con una lista de 25 naciones elaborada por la consultora internacional AT Kearney. Hace dos años México se ubicaba en el lugar nueve, con los mejores índices de confianza para los inversionistas, pero en la lista correspondiente a 2014 la consultora lo colocó en la posición 12. Estados Unidos, China, Canadá, Reino Unido y Brasil ocuparon los cinco primeros escalones. Eso sí, afirma la citada consultora, es muy probable que si no se hubieran aprobado todas las reformas del año pasado México no figuraría ni siquiera entre los 25 principales mercados para la atracción de inversiones foráneas. De cualquier suerte, reformar para seguir descendiendo no parece ser muy atractivo.

Y mientras el ministro del año hablaba largo y bonito de lo bien que marchan las cosas en Michoacán, producto de la intervención federal en esa entidad, llegó otra respuesta foránea: la economía mexicana está sufriendo por el incremento en algunos impuestos ocurrido al inicio de este año, así como por el alza de las regulaciones hacia las empresas derivado de las reformas propuestas por el gobierno y el retraso del Congreso en la aprobación de leyes reglamentarias de algunos de esos cambios constitucionales.

De cualquier suerte, el crecimiento de la economía mexicana se mantiene lento, de acuerdo con el área de análisis global del corporativo financiero UBS, entidad que reúne a los mayores bancos de Suiza, uno de los principales centros bancarios en el mundo. Después de una fuerte desaceleración en 2013, la economía mexicana tuvo nuevamente un lento inicio en 2014, con un decepcionante crecimiento de 0.3 por ciento en el primer trimestre, respecto del cuarto trimestre del año anterior. A pesar del incremento en el gasto del gobierno, la industria de la construcción sigue contraída; la industria manufacturera está teniendo un mayor crecimiento, pero sigue lastrada por un menor desempeño de Estados Unidos (a donde se dirigen ocho de cada 10 dólares de exportaciones mexicanas); mientras la inversión y el consumo se mantienen con un desempeño moderado, a lo que no ayuda para superar los recientes incrementos de impuestos (La Jornada, Roberto González Amador).

En fin, he allí algunas muestras de la credibilidad que tirios y troyanos conceden al discurso oficial. Desde luego que faltan las respuestas de mayor relevancia: las de ustedes, que son lo que en carne propia padecen las consecuencias de tres décadas de buenos gobiernos y decisiones de gran calado.

Pero en vía de mientras y dados los resultados, ¿alguien sería tan amable de explicar qué coño es lo que en el gobierno entienden como camino correcto y mejores perspectivas económicas? 


Las rebanadas del pastel

Del demócrata Juan Carlos a los españoles: Francisco Franco para mí es un ejemplo viviente, día a día, por su desempeño patriótico al servicio de España y, por esto, yo tengo por él un gran afecto y admiración. Y el PSOE parce que también.


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