La involucion presidencial de Mêxico.

lunes, 5 de marzo de 2012

La reunion de Biden con los tres.















Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)


Joseph Biden, vicepresidente de Estados Unidos, se reúne hoy por separado con Andrés Manuel López Obrador, Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota, de acuerdo a un riguroso orden alfabético que le permite al representante institucional del imperio ocultar sus preferencias para el 1 de julio mexicano.

Mas no se crea que el enviado de Barack Obama visita México sólo para conversar con los tres candidatos principales que aspiran a usar la banda presidencial –a otros que pueden ser moneda de cambio como Gabriel Quadri, ni para que perder minutos– , y conocer sus puntos de vista de manera directa, sino que viene para transmitir un mensaje harto claro, que Estados Unidos “quiere trabajar como socio” –seguramente subordinado– con el próximo presidente o presidenta de México, como dijo el asesor de Hussein Obama para América Latina, Dan Restrepo.


Washington, subrayó sin cuidar las formas diplomáticas –para algo tratan a su vecino del sur como patio trasero, embajador Adolfo Aguilar Zinser dixit–, quiere asegurarse de que “el futuro gobierno mexicano mantenga la estrategia de combate frontal a los cárteles de la droga”, cuya violencia ha dejado en México 60 mil muertos en los últimos cinco años y tres meses. Biden comienza su jornada el lunes con una reunión con Calderón para repasar todos “los esfuerzos y logros de los últimos tres años”, dijo Restrepo.


“Esfuerzos y logros” que permiten que se mantenga básicamente intacto el gigantesco mercado de consumidores estadunidenses de drogas ilícitas. También las políticas, por cierto muy plausibles, de creciente flexibilización reglamentaria y legislativa. Además de que en Estados Unidos se laven las más cuantiosas fortunas procedentes del narcotráfico y el crimen organizado y cuando un solo banco, como Wachovia, blanqueó 378 mil 300 millones de dólares entre el 1 de mayo 2004 y el 31 de mayo de 2007, se le multó con 160 millones de dólares (The Guardian, 11-V-11).


“Esfuerzos y logros” del gobierno de Obama que no hace nada significativo para impedir que el decisivo complejo militar industrial haga su agosto con la venta de armas de alta poder a las poderosas bandas delincuenciales aztecas, y cuando uno de los suyos es ejecutado con arma estadunidense, como el joven tejano de Brownsville, las autoridades se rasguen hipócritamente las vestiduras y lo declaren héroe.


La estrategia llamada por la Casa Blanca de “combate frontal” –y traducida en México como “Guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado” por el general de cinco estrellas–, fracasó en América Latina por unilateral e ideologizada al subordinarla a los planes estadunidenses para que su hegemonía global perdure, pese a los evidentes retrocesos sufridos en Asia, África y Latinoamérica.


Por ejemplo, en Suramérica sólo la acepta y rezongando el colombiano Juan Manuel Santos. Recientemente, el guatemalteco Otto Pérez propuso a sus pares de los cinco continentes despenalizar la producción, el tráfico y el consumo de las drogas, y expresó la convicción de que a la vuelta de una década no existirá otra alternativa para la aldea global. Biden viajará del Distrito Federal a Tegucigalpa para someter al orden a los presidentes de una cada vez más violenta Centroamérica.


En México se sumó a los crecientes críticos la voz del presidente de la martirizada Ciudad Juárez: El problema de la inseguridad en México –dijo– no se combate con medidas policiacas y militares, sino con la creación de empleos, salud, vivienda y abatimiento de la pobreza. Enfoques que expone tiempo ha y reiteradamente López Obrador y es de esperarse defienda con firmeza ante Joseph Biden.


































































































































Cartones Internacionales.


































































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